En la primavera del año pasado, tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Nueva York por segunda vez. Como alguien que siempre ha soñado con volver a visitar esta ciudad icónica, no podía esperar para ver todo lo que tenía para ofrecer diferente a mi visita 10 años antes en la que por cuestiones de tiempo me enfoque en conocer sobre todo solo Central Park y sus alrededores. Nueva York es una ciudad verdaderamente cosmopolita, siempre vibrante.
Mi primer día allí lo comencé caminando por los alrededores de mi hostal al lado de Central Park, caminar por las calles de la ciudad y sentir la energía vibrante de Nueva York es una experiencia altamente recomendable. Luego me dediqué a visitar algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad, aprovechando al máximo un pase turístico de la ciudad. Lo más emocionante para mi ese primer día fue encontrarme casi vacío el mirador Top of the Rock, porque ese día estaba nublado, pero mientras estuve allí afortunadamente el cielo se aclaró y fue una experiencia en verdad maravillosa descubrir el skyline de Nueva York que las nubes iban dejando al descubierto. Luego paseé por los alrededores más cercanos, disfrutando el ritmo de la ciudad y fui a la tienda FAO Schartz, la pista de patinaje del Rockefeller Center y a La Capilla de San Patricio. Y fui por primera vez al MOMA que soñaba con conocer y es ahora mi museo favorito del mundo. De allí fui al Guggenheim, y una galería que también me gusto y brevemente volver a entrar al Museo de Historia Natural, otro de mis favoritos. Al salir de allí me fuí a un juego en el Yankee Stadium, pero de futbol eso sí, y terminé la noche en el Empire State Building. Que justamente por el clima y la hora también se encontraba desolado, pero toda la experiencia de ingreso ya hace que valga la pena, aunque no pude disfrutar realmente de las vistas, tendré que volver.
El segundo día, decidí explorar uno de los símbolos más famosos de la ciudad, la Estatua de la Libertad. Después de un frío viaje en el ferry, llegar allí se vuelve una experiencia super agradable, llena de humildad ante todo lo que significa ese simbolo, es muy recomendable no dejar de entrar al museo de su construcción y luego recorrer Ellis Island. Al terminar allí me dirigí a otros dos de los más famosos miradores de la ciudad, el One World y el Summit, geniales los dos. Caminé un poco por Hudson Yards y me fui a Times Square a tomar el Bus Turístico del cual no me baje, terminé nuevamente en Broadway, donde vi Chicago y quedé encantada, nada que decir, todo lo que esperaba de una producción de Broadway. Aunque antes de entrar fui al Madame Tussauds de Times Square y dejó mucho que desear, me pareció mucho mejor el de Londres y Berlín.
En mi tercer y último día muy temprano me fui a desayunar al Bryant Park, luego caminé y admiré el Chrysler Building y Grand Central hasta llegar a la ONU, luego en bici me fui hasta El Flat Iron Building y luego a Washington Square y desde el metro corrí al distrito financiero para realizar un walking tour que estuvo excelente. En la tarde caminé muchísimo, me fui a los barrios más famosos, Brooklyn, Chinatown, Little Italy y SoHo. Tomé el metro a Brooklyn, me encantó la vibra diferente y más relajada de la zona y por supuesto la vista del horizonte de Manhattan desde Brooklyn que es espectacular. Camine el puente de regreso Manhattan y me adentre en China Town, pasé por Little Italy y llegué a SoHo, con su ambiente artístico y bohemio, me encantó poder detectar el cambio entre cada barrio, claramente diferenciados.
Lo que más disfruto de Nueva York es su diversidad y obviamente la comida, la pizza, los bagels, los hot dogs y hamburguesas, todo lo que probé en Nueva York fue delicioso. También tuve la oportunidad de visitar algunos de las pastelerías más famosas de la ciudad, Magnolia y Carlos Bakery, porque amo el dulce.
En resumen, mi experiencia en la ciudad de Nueva York fue increíble. Aunque sólo estuve allí durante unos pocos días, me sentí como si hubiera experimentado lo mejor que la ciudad tenía para ofrecer, pero me queda muchísimo más que ver. Definitivamente, ¡quiero volver pronto! cómo se dieron cuenta cuando viajo estoy en modo máquina y aprovecho el tiempo al máximo, durmiendo tarde y levantándome temprano, aprovechando la gran conectividad de la ciudad a través del metro tuve una muy buena probada de la ciudad, lo mejor de todo fue que por reapertura post-covid nunca nada estuvo repleto y el clima estuvo excelente, aunque con ligeras lloviznas, un viaje soñado para mí. Anímate y ¡Buen Viaje!

Comentarios
Publicar un comentario